Historia del Huayruro

 

El hijo del Sol, Túpac Yupanqui, el rico en todas las virtudes como lo llaman los haravicus (hombres sabios) del Cuzco, celebra su victoria sobre la indómita tribu de los Pachis. La gente del Imperio sale de sus casas a vitorear al Inca.
Pero ocurre un acontecimiento nefasto: el cóndor de las alas gigantescas, herido traidoramente y sin fuerzas ya para cruzar el azul del cielo, cae del pico más alto de los Andes, tiñendo la nieve con su sangre. El gran sacerdote, al verlo morir, dice que se acerca la ruina del reino de Manco Capac, primer Inca y fundador del imperio; que otra gente vendrá en piraguas de alto bordo a imponerle su religión y sus leyes.
Pero hoy sigue la fiesta, se acerca en andas una hermosa cautiva que va a ser entregada al Inca.

Hay amargura en su corazón pues está lejos de su amado y se ve obligada a entonar alabanzas al conquistador.
De pronto se estremece al ver que su amado se encuentra allí, también prisionero del Inca. La noche empieza a caer sobre los montes, y la comitiva real se detiene en Izcuchaca.
De repente la alarma cunde en el campamento. La hermosa cautiva, la joven del collar de Huayruros destinada para el serrallo del monarca, ha sido sorprendida huyendo con su amado, quien muere defendiéndola.
Túpac Yupanqui ordena la muerte para la esclava infiel. Y ella escucha alegre la sentencia, porque anhela reunirse con el dueño de su espíritu y porque sabe que no es la tierra la patria del amor eterno.

 

Y desde entonces en el sitio donde fue inmolada la cautiva, en el Palla Huarcuna ubicado en la cadena de cerros entre Izcuchaca y Huaynanpuquio se ve una roca que tiene las formas de una india con un collar de Huayruros en el cuello y el turbante de plumas sobre la cabeza.
Se asegura que nadie puede atreverse a pasar de noche por Palla Huarcuna sin ser devorado por el fantasma de piedra, pero muchos hombres y mujeres que sufren por mal de amores, acuden a pedirle los ayude a solucionar sus problemas.
Desde ese entonces, se tiene al Huayruro como un poderoso talismán para atraer al amor, por su forma, sus colores y misticismo que esconde.